viernes, 12 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Mi confrontación con la docencia
de David Martínez Curtidor - lunes, 11 de agosto de 2008, 21:34

Buenas tardes compañeros:

El tema que trataremos esta semana me parece muy importante porque me remonta a épocas muy importantes en mi vida y mi desempeño profesional.
Mi profesión es la de Licenciado en Derecho y cuando egresé de la Universidad, en 1987, no me dediqué al ejercicio profesional ya que trabajaba como funcionario Municipal y posteriormente fui nombrado Presidente de la Comisión Municipal Electoral para una elección local y ulteriormente me desempeñé como supervisor de capacitación electoral para el Instituto Federal Electoral.
Mi primer contacto con la docencia se remonta a los años 1979-1982; durante éstos años estudié la preparatoria en la Ciudad de Aguascalientes internado en un seminario de padres Agustinos y dentro de mis obligaciones se encontraba la de impartir catecismo a niños de colonias populares como preparación para hacer su Primera Comunión, actividad que despertó mi interés por enseñar a mis semejantes ya que la experiencia fue muy gratificante. Es muy interesante ver el desarrollo de las capacidades cognitivas de los niños cuando los proteges y les provees de un ambiente de cordialidad y afecto ya que su respuesta se manifiesta en el apego, respeto y orden con que cumplen con sus tareas y aprenden al mismo tiempo.
Nunca había tenido la oportunidad de trabajar con adolescentes, sin embargo en el año de 1991, después que contraje matrimonio, establecí mi residencia a espaldas del Conalep de mi Ciudad y una tarde que pasaba por el colegio me introduje y pedí hablar con el encargado de lo que ahora es el departamento de formación docente, quien -coincidentemente- resultó un antiguo maestro mío de la secundaria. Platicamos del sistema y me gustó su planteamiento por lo que le pedí que me asignara unas horas frente a grupo de la materia de Introducción al Estudio del Derecho, concediéndome de inicio tres a la semana.
Desde mis pininos enseñando el catecismo pude percibir que cuando actúas de una manera intencionada en la docencia los resultados son sorprendentes, sin embargo, es de capital importancia conocer las herramientas metodológicas que nos permitan un buen desempeño ya que al no ser docente de carrera tu perspectiva es muy parcializada y a veces creemos que hacemos bien las cosas y no es cierto. Ser profesor es un compromiso tan grande que a veces asusta, sobre todo cuando trabajas con adolescentes pues la etapa por la que transitan es bastante difícil, sin embargo, es muy satisfactoria pues son un libro abierto y bastante receptivos; por lo mismo hay que andar con mucho cuidado y tratarlos de manera adecuada tanto dentro como fuera del aula y darles el respeto que exiges para ti mismo.
Cuando veo a mis alumnos que han egresado y obtienen un buen empleo o que se dedican a sus propios negocios o han formado una familia me lleno de orgullo al saber que participé en su formación y ver su triunfo me indica que hice lo correcto; me proyecto, veo el futuro de mis propios hijos y confío en que sus maestros sean individuos ligados con el apostolado que implica la actividad docente, así pues, el compromiso que establezco en esta etapa de mi vida quiero asumirlo con todo el respeto y la dedicación que sean necesarios ya que espero que los maestros de mis hijos también tomen ese mismo compromiso en su formación para que reciban una enseñanza de calidad que les posibilite ser buenos hijos, profesionales en su desempeño y excelentes mexicanos.

El ejercicio de la docencia es una actividad tan interesante y compleja, que difícilmente trae aparejadas insatisfacciones, si acaso la única que puedo confesar es la derivada de la propia ineficacia en la transmisión de conocimientos debido a mi improvisación en el campo de la pedagogía, no obstante la oportunidad que nos brinda esta especialidad resulta magnífica para transitar por caminos más seguros en esta profesión tan hermosa, antigua y al mismo tiempo tan actual: SER MAESTRO.

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